de una pradera, mi vida, no puedo inspirarme, te digo, no me insistas...
escúchame que trato de empezar a contarte, te digo que eran flores de seda,
como si fuera una historia verdadera.
Su corazón latía, sobre todo cuando lo veía, parecía que en la calle nadie había,
nerviosa su corazón latía, como si no fuera haber otra vida. Caminaba por la calle agitada como una flor divina, ella lo esperaba con ansias, somo solía, llego a esa casa, no sabía, venía decidida y en la puerta se encontraba al que con ansias esperaba.
Comenzó diciendo, cosas parecidas, sin ir viendo la expresión que en su rostro había, y decidió seguir hablando sin sentir como iba sin venir, termino, respiro, siguió, suspiro, los ojos cerro, los abrió, y si; sin pensar una lagrima rodó, lloro , volvió y aquello que sintió, solo hay quedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario