parecía una blanco inverno vestido de marrón
recorría con una suavidad particular cada rincón
Tenía de esos que no sabes como se llaman
pero que te llaman la atención, te llenan y te sacan
del cajón.
Guardabas los recuerdos en un estante en un rincón
no querías abrirlos por si causaban algún dolor.
era un tanto sencillo ese esplendor.
Era incierto y de seguro más de alguno le daba un tirón
podía llevarte al cielo como al infierno en un canteó
Era incierto e intrépido, aquel que con sus alas se posaba
en tu barriga revoloteaba cantaba y lloraba aquello que se llama amor.

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