El sol brillaba en tus lentes
entre tanta charla podía ver las marcas de la felicidad que se
acomodaban lentamente al costado de tu boca.
Reímos de alguna tontera, tomaste mi brazo y lo rodeaste
de pequeños te quiero, una pequeña luz verde se distinguía entre tanto latón.
Entonces aquel atravesaba el vidrio, nos rodeaba y
volvía a salir por donde entró para colarse entremedio de las hojas de los arboles, llegar hasta el cielo posarse en las nubes y de allí tirarse en benji.

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