sábado, 24 de noviembre de 2007

Sutil y aspero



su apariencia era tan fragil,

tierna; tan dulce, tan suabe...

que al pequeño rose con las espinas

aquellas se volvian dociles y

sutiles. su bellaza y explandor

era tal que todo hasta las más duras piedras

podiran volverse pan.


Pero su interior era tan biscoso

tan oscura tan putrefacto que

cuando llegaba más alla de lo

superficial las rosas se marchitaban

las flores se dormian y pudrian.

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