miércoles, 28 de noviembre de 2007

Tienes una historia que contar

Era un amor de esos que nadie podi entender
era aquel escalofrios que hacian brillar sus ojos


solia quizás renombrar aquella
particularidad de sus ojos profundos
que al mirarlos te perdias en un inmencidad
que veias guerras perdidas y batallas sin ganador
querias verte en ellos pero su nostalgia
opacaba tu mirar y terminabas pasando por su lado.

Ella al llegar a su trabajo dejaba su bolso
contiguo al escritorio, llenaba la maquina
con tres monedas sacaba un agua mineral
y volvia a su escritorio.

Sus particulares ojos solian decirle al cliente
"No deveria venir."
pero la sonrisa opacaba aquella expresión con un:
"Que desea."

Tomaba tres botellas de agua al día. A la hora de
comer tomaba su bolso cruzaba la calle y compraba
un paquete de galletas, luego de caminar cuadras se
sentaba en la plaza a mirar la gente pasar, se terminaban
sus galletas eso indicaba que eran aproximadamente la hora de
volver.

Hacia el ultimo ordenamiento, papeleos de aqui hacia allá
ordenaba las cosas miraba el reloj un par de veces antes de
que fuera la hora, cuando profin llegaba la hora se apresuraba a
tomar el metro pagaba su pasaje con prisa y aquellos relucientes
ojos volvian al brillo con el que despertaba en sus sueños pero algo
más sutil.

Decidio dejar pasar un bagon de tren y tomar el proximo, tubo
suerte, esta vez no iba lleno como era de costumbre en el horario
punta de santiago centro.

Cuando porfín llego a la estación de metro donde tenia que decender
apresuro su paso pero con gran disimulo, ojalá que nadie notara
lo anciosa que estaba, se movia con elegancia frialdad y sonriendo,
la mirabas a lo lejos y su apariencia no parecia del todo penetrable.

Camino hasta afuera de universidad de Chile hacia la salidad que daba
con ahumada, sus ojos se perdian entre la gente, entre miradas sin mirar
su corazón tenia parches y largas noches con historias para contar, pero el
deseo de saber que en unos momentos estaria con el, le causaba un despliege
entre su alma y cuerpo lo que la lleba a estremeserla desde la punta del
pelo hasta los pies.
Sumisa en sus pensamientos y sin preocuparse de sus alrededores siente unas
palabras:
- ¿Qué hora es?
- (ella sin mirarlo y de una forma despresiativa le dice) un cuarto para las 7
-No llege tan tarde despues de todo

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