Y una taza de té trataba de explicar porque la vida me ponía estas pruebas me habla y contaba de aquello, de esto de porque y de el de allá; entremedio del humo que no humeaba, estaban mis recuerdos, y entre los suspiros que emanaba mi alma tratando de escapar por mi boca se ahoga y quebraja el corazón.
Aunque la taza de té ciertamente se había enfriado, el corazón latía pero de estupefacción, ¡Es que la lluvia enfrío hasta mi pelo!.
Toc tic tec toc tic tac, solo marcaba el tiempo, y latía por latir, porque el alma estaba desecha y se encontraba indagando en lo profundo del pensamiento, desordenando papeles archivando recuerdos, tratado de entender y buscar el porque y al no encontrarlo en un rincón se arrinconaba ¡Que alma aquella!, hasta el alma parecía ahogarse de su propia alma, se paraba y archivaba en los recuerdos rojos con amarillo, del corazón y la importancia. Porque a pesar de lo bonito que fuera el final, ese no era el final, quedaban hojas en blanco que la tinta aún no sabía con que manchar.
Y la taza de café ahora explicaba lo que podría pasar, un tanto amargo el sabor con el que miraba la vida, pero el corazón se apretaba y encojia, cerraba los ojos y no quería palpitar, aunque las arterias lo obligaban porque tenía que darle vida a cada célula del cuerpo, sentando el corazón miraba el coraje del ojo, que podía mirar y ver todo aquello sin cerrarse, apreciaba el valor de poder ver la realidad y tener pleno contacto con ella.
Y entre eso volví a mi pieza miré el reloj cerre los ojos y dije ¡Que será aquello del jarro de café y la sal del té!, pensé que me contagie de la locura, pero entre tanto volví a cerrar los ojos y dije - ojalá sea otro mal sueño como el de la taza de café y el jarrón de té. -
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