sábado, 12 de junio de 2010

Por cada caída un poema, por cada sentimiento roto un escrito
tiritaban las manos y un poco torpe trataban de formar frases.
Frases tan vagas tan poco profundas, que no podían describir el
sentimiento que rozaba todo el cuerpo en cada suspiro y en cada
lagrima que goteaba el suelo.
¡Es que es tan incierta la vida!, que en ocasión solo llegaba
a pensar que los sentimientos servían de inspiración para los poetas.

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