Entonces fue ahí cuando me prometí
primero no volver hablarte, aunque muriera por dentro
segundo no volver a mirarte aunque lo que quisiera fuer ver tus ojos
en cada despertar y antes de dormir.
Prometí no volver a iniciar una conversación circunstancial
sin ningún sentido aparente.
Entonces me negué ha realizar todo lo posible por vernos
por, mantenernos unidos, juntos, cerca, al lado. Tus manos.
Y por último mañana darte el primero y también como dice la
tercera palabra de este párrafo, abrazo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario