El quimico farmaseutico .
Talagante, Chile, Santiago, Rural, 00:29hrs, Noche.
Para entonces como dice la gente por acá, o como dice la abuela, en estos lares,
yo era apenas un poroto, uno que se escondía, acostaba y perdía entre las sabanas con los ojos cerrados
escuchando atentamente a lo lejos aquellos sonidos que me indagaban el alma.
Y las letras-sonido entraban por los poros de mi piel, en esos tiempos no sonaban como melancolía, si no que me hundía entre ellas, entre la batería, la guitarra, los palillos, las palabras, y sin darme cuenta me quedaba dormida.
Aunque así los estudios se cursaban.
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